¿PUEDE UN ARTISTA CRISTIANO TENER CLUB DE FANS?

Puede un cristiano tener club de fans

“¡Fanáticos!” Así llama el mundo a los cristianos por alabar y adorar a Dios y predicar Su Palabra.

Pero el mismo mundo ve tan normal ser un fanático cuando se trata de un cantante o banda, actores de cine y televisión, equipos de fútbol (especialmente Real Madrid y Barcelona), personajes de anime y manga, entre muchas tantas celebridades y estrellas que llenan el firmamento secular.

Según el portal secular definiciona.com, un “fanático” es una persona que obra y actúa con fanatismo y que es propio de una persona como seguidor, fan e idólatra. La página de Etimologías de Chile dice que viene del latín “fanaticus“, que a su vez se deriva de “fanum” (santuario o templo). De una vez debo aclarar que no me voy a referir al fanatismo religioso, pues de eso es mejor hablar en otro artículo.

Si hablamos entonces de origen de términos, la RAE nos indica que el término fan proviene del acortamiento de “fanatic“, que en efecto es “fanático” en inglés, y hace referencia a un admirador o seguidor de alguien.

La definición de Wikipedia da un concepto más ampliado para un fan, también llamado simpatizante, aficionado, seguidor, admirador o fanático, y dicho término utilizado en particular en el deporte y el arte, para referirse a admiradores de una persona, grupo, equipo u obra.

El plural correcto de “fan” es “fanes“, aunque muchos usan “fans” por su arraigado anglicismo. Los fanes de algo o alguien constituyen el fandom (conjunto de aficionados a algún pasatiempo, persona o fenómeno en particular) de la persona o cosa que se admira. A veces demuestran su afición siendo miembros de un club de fanes, creando fanzines (abreviatura en inglés de “fan’s magazine” o revista para fanáticos), promoviendo lo que les interesa, o de muchas otras maneras.

Antes de adentrarme en el interrogante principal de este artículo, quisiera empezar por hablarles sobre lo que es un club de fans.

¿Qué es un club de fans?

La siguiente definición de Wikipedia (con redacción corregida por mi) puede darnos una idea:

Un club de fans es un grupo de personas que se dedica a un famoso o grupo musical. La mayoría de clubes de fans están a cargo de uno de sus miembros y dedican su tiempo y recursos a apoyarlos. También hay clubes de fans oficiales, dirigidos por alguien relacionado con la persona o la organización admirada por el club. Este es el caso de cantantes por ejemplo.

Otra definición un poco más resumida y no tan enredada fue extraída del Diario El Comercio:

Un club de fans, además de ser un grupo que comparte el mismo gusto por un cantante o una banda, también debe pertenecer a la disquera que respalda al o los artistas que admiran.

Por lo general todos los famosos (artistas, escritores, actores, futbolistas y/o equipos de fútbol, caricaturas, etc) tienen al menos un club de fans en el mundo, dependiendo del alcance de su influencia. Una cosa es ser un fan de célebres figuras internacionales, como el actor Brad Pitt, el cantante Justin Bieber o la banda de Gun’s and Roses, cuyos fanáticos están dispersos alrededor del mundo, y otra es ser fan de artistas criollos como Miguel Varoni, Galy Galiano o El Combo de las Estrellas (por citar algunos ejemplos colombianos). Además, los fanes suelen usar un término para que sean identificados, como por ejemplo los “Beliebers“, es decir, los que pertenecen a los fanáticos de Bieber.

Normalmente los seguidores de personajes famosos tienen fotografías, afiches, camisetas, elementos de decoración, entre otros, con logos, emblemas, fotografías y otros tantos apelativos hacia sus estrellas, eventos, vehículos o marcas de moda. Recuerdo que en mi época adolescente dormía en el mismo cuarto de uno de mis tíos, y él tenía el recinto totalmente lleno de banderas del Atlético Nacional, fotografías y carátulas de discos de grupos de pop y rock famosos de los ochentas y noventas, stickers y cartones con marcas de ropa o de partes y repuestos para motocicletas… Y creo que muchos de ustedes hicieron lo mismo alguna vez en sus vidas.

Pero el comportamiento que quizás es el más evidente es cuando tales famosos están de gira por su país o ciudad y hacen hasta lo imposible por estar cerca de ellos, tener sus autógrafos, darles la mano, abrazarlos o tomarse una foto con ellos. Normalmente tienden a llamar su atención gritando, llorando, saltando, usando carteles alusivos a ellos y hasta con frases románticas o declaraciones de amor que hasta rayan con la obscenidad. ¡Y ni qué decir de las presentaciones! La lucha por conseguir una entrada hasta tener que pagar más de 10 veces el valor de la misma o pasar por encima del que sea con tal de ver a sus ídolos. Son aclamados y vitoreados hasta más allá de la saciedad.

Un dato histórico es el del pianista Franz Liszt, quien empezó a componer con tan solo 11 años y pasó casi una década, de 1839 a 1847, de gira ininterrumpida por Europa, provocando lo que el poeta Heine bautizó como lisztomanía. Sus fans entraban en éxtasis, robaban las colillas de sus cigarros y los pozos de sus cafés —que después llevaban en pequeños viales colgados del cuello— y se pegaban por los mechones de su pelo y las cuerdas rotas de sus pianos, con las que se hacían pulseras. Un siglo más tarde, cuando llegaron las Bobby Soxxers, las fans de Frank Sinatra que vestían calcetines cortos y que en 1944 protagonizaron el llamado “motín del Columbus Day” (Día de la Hispanidad), cuando unas 30.000 fans del cantante se tomaron Times Square. ¡Y ni qué decir de la reacción aquellos seguidores cuando los integrantes de sus grupos favoritos se separan!

Todos estos fenómenos se han venido dando durante el último siglo y no creo que vayan a parar. Por muy humilde que parezca una persona famosa, entre más importante sea para los demás, más se enaltece, y es difícil que renuncie a toda la vanagloria que todas estas cosas le ofrecen. Sin embargo, el mundo cristiano no es ajeno a esta clase de cosas, y es por ello que tocaré el siguiente tema, que sé que le sacará chispas a más de uno y por ello me aplicarán el “no juzguéis” recargado.

La farándula cristiana

Durante los primeros años del cristianismo, los apóstoles y las iglesias se esmeraban por predicar el Evangelio y mucha gente se convertía por la enseñanza de la Palabra de Dios, los milagros y el testimonio. La Biblia nos muestra al apóstol Pedro predicando con denuedo y sin utilizar ninguna otra estrategia más que enseñar las palabras del Señor Jesucristo y lo que había visto y oído, y en una sola sesión se convirtieron alrededor de 3000 personas. Pero, con el paso de los años, estas actividades se han ido cambiando porque “los tiempos cambian” y “la gente cambia”, y han surgido una gran serie de técnicas traídas del mismo mundo para atraer cada día más creyentes a las iglesias.

El cristianismo actual se ha involucrado tanto con el mundo que en vez de cambiarlo con el Evangelio ha optado por seguir e imitar sus vanagloriosas actividades y costumbres. Ahora se ven “conciertos cristianos” similares a los de artistas seculares. Ahora se ven predicadores, cantantes y grupos musicales “cristianos” a quienes les siguen multitudes, no por la Palabra de Dios predicada por ellos (que por lo general es poca o nula), sino por sus talentos, su belleza, su manera de hablar o de vestir. Ahora se entregan premios y reconocimientos al mejor estilo de los Grammy y los MTV, pero con otro nombre (Arpa, Dove, entre otros), y no solo eso. ¡También reciben Grammys! ¿No es esto lo mismo que se hace con los famosos de este mundo?

Dentro de las múltiples causas para que hoy veamos la llamada “farándula cristiana” actual, existe una muy particular que se dio en la década de los 80 con el movimiento de “Alabanza y Adoración“. A través de un video en YouTube, el pastor Chuy Olivares cuenta su historia: Según él, desde 1983 y junto con Jorge Lozano, Dios comenzó a poner un énfasis en la vida de los músicos y en la Biblia encontraron que hay una enseñanza respecto a los que ministran en la casa de Dios. Los músicos de aquél tiempo ministraban, cantaban y a la hora de la predicación se salían, y comenzaron a enseñar al respecto, con lo cual comenzó el movimiento grande de alabanza y adoración. De ahí que surgieron en México muchos músicos bien comprometidos, entregados y que renunciaban al mundo, pero debido al gran auge del movimiento, las casas disqueras comenzaron a tratar de hacerles firmar con ellas. El pastor Olivares no quiso ver más de lo que él llamó la “farándula cristiana“, y en 1997, de una forma deliberada se zafó de dicho movimiento al ver muchas cosas y había muchas tentaciones del dinero, la fama, el reconocimiento y de cómo la gente les aplaudía y les decía cosas, y afirma que ahora las cosas están peor que antes.

Al decir verdad (y sé que me lanzarán toneladas de piedras por lo que digo), muchos “cristianos” se han dado a conocer como celebridades en vez de siervos o predicadores. Y como ellos mismos suelen afirmarlo, también muchos cristianos salen en su defensa diciendo que “están haciendo brillar la luz de Cristo“.

Pero eso no es todo… La “farándula cristiana” también tiene otro ingrediente adicional, así muchos digan que no es así.

¿Clubes de fans para artistas cristianos?

En días anteriores recibí unas capturas de pantalla móvil de una cuenta en Instagram donde se hacía referencia a la cantante Christine D’Clario. Lo sorprendente del asunto fue leer la descripción de dicha cuenta, donde dice que D’Clario es “su inspiración“. A través de unos comentarios en una de sus fotos se puede apreciar que no es su cuenta personal oficial, sino de un grupo de personas admiradoras en República Dominicana, quienes dicen amarla y admirarla ante los cuestionamientos de un hermano en Cristo que catalogaba de idolatría el hecho de sacar una “fan page” de la cantante puertorriqueña.

Sin embargo, ahí no para el asunto. Decidí investigar en las redes sociales y encontré más clubes de fans de otros artistas tales como Alex Campos, Redimi2, Tercer Cielo y, para que no queden dudas, Jesús Adrián Romero. Y estoy seguro de que hay más grupos “cristianos” de ese estilo en las redes sociales y fuera de ellas, y ustedes los encontrarán.

¿Hasta dónde puede llegar la admiración, o tal vez, idolatría, por una persona y más si dice ser un hijo o una hija de Dios? Por tal razón decidí hacer la siguiente encuesta a través de mi cuenta de Twitter para saber qué piensan los hermanos que siguen mis publicaciones:

#Encuesta
Otro fenómeno en el cristianismo: ¿Está de acuerdo con que existan clubes de fans para los artistas cristianos?

— Soy El Aprendiz (@BlogDelAprendiz) 3 de octubre de 2016

Los resultados saltan a la vista: El 77% de los participantes no está de acuerdo con que tales clubes existan. El 8% lo aprueba y un 13% dice no importarle si existen o no, y seguramente entre estos dos últimos grupos hay seguidores o fanáticos de tales artistas. Al restante 2% ya le hemos dado respuesta en las secciones de más arriba en este artículo.

Los comentarios realizados a dicha encuesta confirman el rotundo desacuerdo:

@BlogDelAprendiz @Bibliamas un fan cristiano que hace idolatrar y los idólatras no irán al cielo por mucha moda que se este dando

— Edith Ortega Gonzsle (@EdithGonzsle) 3 de octubre de 2016

@BlogDelAprendiz @ApostasiaTotal Me es atroz ver a personas que se dicen adoradores de Dios, dando autógrafos en sus libros, etc.

— juan garnica sierra (@GARNERJUAN) 3 de octubre de 2016

@BlogDelAprendiz @Bibliamas nunca, es idolatría

— Dary Luz.#Cristo (@TrivinoDary) 3 de octubre de 2016

@BlogDelAprendiz @Bibliamas por la simple razón de que eso es idolatría actuando como el mundo un fan idolatra un cristiano fan que hace

— Edith Ortega Gonzsle (@EdithGonzsle) 3 de octubre de 2016

@BlogDelAprendiz @Oradsincesar eso es idolatría y quitarle la Gloria a Dios y dársela los hombres

— Fredy Us (@falexum) 3 de octubre de 2016

@BlogDelAprendiz No es correcto, pero también cabe decir que nunca he visto que exista uno de ninguna banda cristiana. Puedo equivocarme jaja

— Jorge Márquez (@Jorge_Mrqz) 6 de octubre de 2016

@BlogDelAprendiz Ni siquiera deberían existir “artistas cristianos” al existir son quienes buscan ser reconocidos por los demás

— Luis De Medellín (@LUISIRON75) 6 de octubre de 2016

Por lo anterior está claro que al hablar de un club de fans de cualquier persona u objeto, se habla de idolatría.

Alguno me dirá: “¡No seas religioso! Esas personas dan gloria a Dios con lo que hacen y por eso Dios honra a los que le honran, y si le siguen tantos es porque es una bendición de Dios.” Yo le contesto: “¿Por qué buscan entonces el reconocimiento de las personas y no el de Dios?” Debemos tener cuidado, porque los grandes números no son garantía de que sean una bendición de Dios. Un artista cristiano puede decir que está muy bendecido por la cantidad de gente que asistió a sus presentaciones y que, según ellos, aceptó a Cristo en su corazón, pero… ¿se glorificó Dios, o el hombre?

El mismo Señor nos lo advierte en Su Palabra:

Isaías 42:8
Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas.

Puede sonar extraño, pero cualquier cosa, entidad, persona o criatura que le quite la gloria a Dios es un ídolo o una escultura, y quien le adore es un idólatra. Por esto, otro me dirá: “¿Y a usted qué le importa lo que ellos hagan? ¡Viva y deje vivir!” Yo le contesto: “Pues que ellos hagan lo que quieran, pero mis hermanos en Cristo no pueden seguir siendo engañados.”

Otro más me dirá: “Usted dice todas estas cosas porque les tiene envidia“. Yo debo responderle: “Si tuviera envidia, pues entonces me lanzaría también al estrellato y ni siquiera estaría escribiendo estas cosas.” Frases como “no toquéis a los ungidos de Jehová” y “el obrero es digno de su salario” florecerán de los seguidores de estos artistas y/o tele-evangelistas.

En este sentido, las palabras de Chuy Olivares son muy dicientes:

“Yo recuerdo una vez, en una gira que hicimos en Suramérica, íbamos entrando al lugar donde iba a ser el evento. Era un estadio. Entonces entramos así como por un túnel y había gente afuera. Entramos y la gente literalmente nos tocaba y luego ellos se untaban, y yo me desconcerté, me espanté. Cuando ya entramos a los camerinos, yo le dije al cantante que dirigió esa noche: ‘Eso que acabamos de vivir es idolatría. ¡Necesitas decirles!‘. Entonces dijo: ‘¡No! ¡Sí! Yo ahorita los voy a poner en su lugar‘.  Y cuando sube y lo presentan, el aplauso fue tan estruendoso… que se le olvidó. ¡No dijo nada! Nunca me olvido de esa noche porque yo iba a predicar, y había no sé cuántos miles de personas ¡Yo tuve que decirlo! Y obviamente eso no le gustó a los organizadores porque era como espantarlos, alejarlos de lo que ellos querían. No les agradó mucho.”

Y la situación actual no difiere mucho de lo que el pastor Chuy relata. De hecho, es mucho más grave, porque ahora le atribuyen mayor unción a estas celebridades cristianas que a los pastores y hermanos que predican el Evangelio en las iglesias y los vecindarios.

Romanos 1:24-25
Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.

Como seres humanos e imperfectos que somos debemos siempre buscar el consejo de Dios para todo lo que hagamos, y más si se trata de andar detrás de cualquier celebridad “cristiana” o secular.

Recordemos que a Jesús lo seguían las multitudes por los milagros que hacía y porque les daba de comer. Cuando su fama crecía, Él se iba hacia los lugares más apartados para orar (Lucas 5:15-16), pero cuando dijo que Él es el pan de vida que descendió del cielo y que su carne era verdadera comida y su sangre era verdadera bebida, la inmensa mayoría no soportó sus palabras y se apartó (Juan 6:35-66). Esto nos muestra que el verdadero evangelio es el que incomoda y posiblemente te haga perder adeptos, pero la idea de toda celebridad es decir cosas que hagan que su público se sienta bien.

Tengo que citar estas palabras mencionadas por Chuy Olivares en el video:

“Hoy estamos viendo toda una decadencia. El mundo se ha metido a la iglesia. Cuando Jesús dijo que la iglesia, los cristianos, seríamos la luz del mundo, ahora el mundo ha venido a ser luz para la iglesia. Y queremos copiar todo y hacemos todo lo que ellos hacen. Creo que estamos en una situación muy lamentable.”

Alguna vez escuché a Jesús Adrián Romero decir que la iglesia debería salir de las cuatro paredes, pero los convoca a pagar una boleta para estar encerrados en un coliseo o un estadio y asistir a sus conciertos. ¿Por qué no los hace en la calle?

Por último, una recomendación:

1 Juan 2:15-17
No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en Él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

(Cuando la Biblia habla del “mundo” se refiere al sistema mundano que es enemigo mortal del Hijo de Dios)

Vía: El aprendiz.

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