¿CÓMO SER HUMILDE?

humilde

Cuando alguien es humilde está enfocado en Dios y los demás, no en si mismo.

Aun su enfoque en los demás es del deseo de amar y glorificar a Dios. No tienen necesidad de ser reconocidos o aprobados. No hay competencia con Dios o con los otros. No tienen necesidad de elevarse a si mismos, sabiendo que han sido perdonados y que el amor de Dios ha sido inmerecidamente e irrevocablemente puesto sobre ellos.

Por el contrario, la meta de una persona humilde es enaltecer a Dios y animar a otros. En pocas palabras, ellos “no viven mas para si mismos, sino para aquel que murió y resucitó por ellos” (2 Corintios 5:15). De estas verdades podemos construir una definición simple de humildad:

La mentalidad de Cristo (mente de un siervo): un enfoque en Dios y otros, una búsqueda del reconocimiento y la exaltación de Dios, y un deseo de glorificar y agradar a Dios en todas las cosas y por todas las cosas que El ha dado.

Manifestaciones de la Humildad

Una persona humilde vive diferente a una orgullosa. ¿Cómo está tu vida en el área de la humildad? He aquí una lista de ejemplos para ayudarte a evaluar cuan humilde eres.

1. Reconocer y confiar en el carácter de Dios. Una persona humilde reconoce Quien es Dios y medita frecuentemente sobre el carácter de Dios. Porque hace esto, el confía en Dios mucho mas que la persona orgullosa. En las pruebas, el hasta le agradecerá a Dios para el recordatorio de cuanto el le necesita y por todo el bien que El está haciendo a través de la prueba (Salmo 119:66).

2. Verte a ti mismo como no teniendo ningún derecho a cuestionar o juzgar a un Todopoderoso y Perfecto Dios. Un hombre humilde piensa en Dios como su creador y en si mismo como la creación de Dios. El no se ve a si mismo ni aun remotamente calificado a pasar juicio sobre Dios o en lo que Dios hace. El sabe que su perfecto y todo sabio Dios puede hacer cualquier cosa que le plazca, y será lo mejor para el (Salmo 145:17; Romanos 9:19–23).

3. Enfocándose en Cristo. El humilde ve a Cristo como su vida y su primer amor. No existe ninguna otra cosa o persona que ellos deban tener. A través del día le hablan y le adoran a El frecuentemente (Filipenses 1:21; Hebreos 12:1–2).

4. Oración bíblica y una gran cantidad de ella. Los humildes quieren adorar a Dios y se ven a si mismos como totalmente dependientes de Dios por Su capacitación. Juan Owen dijo una vez, “No podemos tener ningún poder por parte de Cristo a menos que vivamos persuadidos de que no tenemos nada de nosotros mismos.” Porque se ven a si mismos como necesitados, oran frecuentemente (1 Tesalonicenses 5:17; 1 Timoteo 2:1–2).

5. Estar sobrecogidos con la gracia y bondad inmerecida de Dios. El humilde se ve a si mismo como verdaderamente merecedor del infierno. El está inmensamente agradecido a Dios por perdonarle tanto (Salmo 116:12–19).

6. Dar gracias y siendo agradecido en general hacia otros. Los humildes agradecen frecuentemente a Dios y a otros. Ellos esperan nada, así que cualquier cosa que es recibida es grandemente apreciada (1 Tesalonicenses 5:18).

7. Ser gentil y paciente. Los humildes quieren actuar como Dios, y no están enfocados en lo que ellos quieren. También quieren amar a otros de la manera en que Dios los ama a ellos. Están dispuestos a esperar y no son fácilmente irritados (Colosenses 3:12–14).

8. Verte a ti mismo como no mejor que los demás. El humilde entiende la pecaminosidad de su propio corazón. El nunca se vería a si mismo como mejor que los otros. Esto es cierto, no importa quien sea la otra persona. El entiende que el mismo es capaz del peor pecado. El está de acuerdo con Juan Bradford quien dice, “sino por la gracia de Dios, por eso voy” (Romanos 12:16; Efesios 3:8).

9. Tener una visión exacta de tus dones y habilidades. Las personas humildes no lamentan el hecho de que no son dotados como otros. Ni tampoco exageran sus propias habilidades (Romanos 12:3).

10. Ser un buen oyente. Los humildes consideran lo que otros tienen que decir como más importante que lo que ellos tienen que decir. Ellos muestran interés en los otros al preguntarles preguntas y escuchando. El yo no es su enfoque principal (Santiago 1:19; Filipenses 2:3–4).

11. Hablar acerca de otros solamente si es bueno o para su bien. Una persona humilde hablará bien de otros, no negativamente. El impartirá algo negativo acerca de otra persona solamente si debe hacer eso para poder ayudar a esa persona (Proverbios 11:13).

12. Ser alegremente sumiso y obediente a esos en autoridad. Los humildes primero que todo son obedientes a Dios, y luego a las autoridades por encima de ellos (Romanos 12:1–2; 13:1–2).

13. Preferir a otros sobre ti mismo. Los humildes desean poner a otros antes que ellos sin primero considerar sus propios derechos (Rom. 12:10).

14. Ser agradecidos por las críticas o reprensiones. Los humildes ven las reprensiones como buenas para ellos y consideran que Dios puede estar tratando de enseñarles algo (Proverbios 9:8; 27:5–6).

15. Tener un espíritu enseñable. Las personas humildes se dan cuenta que no lo saben todo, y aun cuando piensan que están en lo cierto desean considerar que ellos podrían estar equivocados (1 Corintios 4:7). También saben que Dios puede usar a cualquiera para enseñarles, ya que El fue hasta capaz de usar a una asna para enseñar a Balaam en Números 22:22–35. Ellos tienen muchas personas que admiran y respetan.

16. Buscar siempre fortalecer a otros. Los humildes animan a otros. Ellos usan solamente palabras que fortalecen y dicen lo que es necesario para la edificación de otros. Nunca rebajan a los demás (Efesios 4:29).

17. Servir. La gente humilde andan buscando maneras en las cuales servir y asistir a otros. Son los primeros en ofrecerse como voluntarios para trabajos que nadie mas quiere. En el área de servicio, de seguro, el esposo humilde servirá especialmente a su esposa (Gálatas 5:13.

18. Una rapidez para admitir cuando estás equivocado. Los humildes no tienen problema diciendo, “Estuve equivocado. Tú tienes la razón. Gracias por decírmelo” (Proverbios 29:23).

19. Una rapidez al conceder y pedir perdón. Los humildes están listos a perdonar porque saben cuanto han sido perdonados. No tienen problema pidiendo perdón porque quieren ser pacificadores (Colosenses 3:12–14).

20. Arrepintiéndose del pecado como una forma de vida. La persona humilde pide perdón a Dios diariamente y trabaja por un cambio real (1 Juan 1:9; 1 Timoteo 4:7–9).

21. Minimizar los pecados y faltas de otros en comparación con los tuyos. Una persona humilde piensa en su propio pecado más frecuentemente que en los pecados de otro. El ve también su propio pecado como mas importante para trabajar que el pecado de los demás (Mateo 7:3–4).

22. Estar genuinamente contento por otros. Los humildes se regocijan con otros cuando cosas buenas les ocurren porque están conscientes de que Dios les ha bendecido sin medida y ellos confían en Dios por lo que no tienen (Romanos 12:15).

23. Ser honestos y abiertos acerca de quienes son y las áreas en las cuales ellos necesitan crecer. Los humildes son abiertos y honestos acerca de su crecimiento en el Señor. Piden ayuda y dan cuenta en el proceso de arrepentimiento, sabiendo que necesitan a sus hermanos y hermanas (Filipenses 3:12–14; Gálatas 6:2).

24. Poseer relaciones cercanas. Los humildes tienen amigos y amados porque son amistosos y aman a otros (Hechos 20:31–38).

Autor: Stuart Scott.

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