LA MALA INFLUENCIA DE PLATÓN AL CRISTIANISMO

la influencia de platón al cristianismo

La influencia del platonismo en gran parte del pensamiento cristiano patrístico ha repercutido de manera considerable no solo en la escatología sino también en la apologética.

Es claro el papel que jugaron los escritos de Platón durante el inicio de la modernidad. Sin embargo, el platonismo y el cristianismo son en últimas instancias autoexcluyentes, y la influencia del platonismo ha perjudicado al debate apologético desde la antigüedad hasta la actualidad.

Cuando analizamos el cristianismo bajo una influencia platónica y lo llevamos a sus conclusiones finales, encontramos que las conclusiones lógicas finales serán siempre autodestructivas. Así al cristianismo le es impuesta una base externa o alienada sobre la cual es juzgado y sus conclusiones finales son por consecuente contradictorias. El cristianismo pasa así, a ser incompetente al igual que los otros sistemas, ya que no es la realidad última sobre la cual se juzga cualquier creencia.

La influencia del platonismo en el cristianismo pasa la mayor parte del tiempo de manera desapercibida hasta que encontramos sus sutiles errores. Dos ejemplos de este tipo serían los cuestionamientos que giran en torno a la moralidad de Dios. Por una parte “el problema del mal” y por otra parte el dilema de Eutrifo.

El bien para Platón, en la teoría de las formas es concebido como la idea y la virtud más elevada, impersonal, que transciende al hombre y permanece de esta forma incognoscible metaeticamente.

Cabe mencionar en oposición, que el Dios cristiano es personal, transcendente e inmanente, de esta forma cognoscible pero al mismo tiempo incognoscible.

En una de las teorías del mandato divino, el bien no es una idea o entidad separada externa a Dios, ni siquiera el bien precede a Dios, Dios es libre y no está atado a obedecer “el bien” como una ley o algo más elevado en el universo a lo cuál, Él tenga que sujetarse. En la relación que estableció Dios con el hombre, el bien tiene su origen en el mandamiento divino. Es decir; aquello que es establecido por la voluntad de Dios. Cuando tratamos de justificar las acciones de Dios en términos platónicos, como la “idea del bien”. Hemos dejado a un lado los postulados cristianos y los resultados serán contraproducentes, ya que se puede abogar siempre por un tipo de dilema filosófico como el dilema de Eutrifo. O en el “mejor” de los casos aceptar que Dios obedece a un tipo de ética situacional.

En lugar de abogar por la arbitrariedad y autoridad divina al legislar aquello que es bueno en razón de sus derechos como creador de todo lo existente, sustentador y legislador moral, haciendo por lo tanto imposible toda analogía humana entre lo humano y lo divino.

Autor: Emanuel Gutiérrez.

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