¿QUÉ ES EL SOCIALISMO?

socialismo

Suele entenderse el socialismo como la “socialización de los medios de producción”.

Esta definición, sin embargo, ha mostrado mucha debilidad, principalmente porque no da cuenta de qué debemos entender por socialización ni por medio de producción. Se presta pues a una seria confusión semántica.

Algunos piensan que socializar es que la sociedad sea el dueño de los medios de producción, y se cree que los medios de producción son esas grandes empresas “estratégicas” para la nación, como la hidroeléctrica o la industria minera.

Por supuesto, en el fondo la sociedad no tiene ningún titular, sino que está conformado por individuos, y de esta forma es imposible que la sociedad sea dueña de algo.

En el fondo, obviamente socializar es ESTATIZAR, o sea, el estado o gobierno se hace dueño de una empresa.

Claro, esto tiene serias ambigüedades, siendo la principal de ellas la que se refiere a la idea de los medios de producción, ya que no explica ni cómo se forma un medio de producción ni por qué hay que “socializarlo”.

Las razones se vuelven meramente especulativas: la explotación previa del capitalista es lo que legítima la expropiación de la empresa, o por lo menos, eso es lo que se argumenta. Como sea, esto no es una aproximación teórica seria del socialismo.

Por eso, a partir de los aportes de Ludwig Von Mises, la idea de la función empresarial de Israel Kirzner y el estudio del sistema de agresión estatal por Hans-Hermann Hoppe, Jesús Huerta de Soto define el socialismo como todo sistema de agresión institucional contra el libre ejercicio de la función empresarial o de la acción humana.

Entendemos ahora en una nueva dimensión el socialismo, como toda medida de violencia estatal contra la libertad.

En otras palabras, allí donde el estado establece un control de precios, regulaciones, aranceles, confiscaciones o cualquier otro tipo de agresión, incluso legalizada y física, estaremos en presencia del socialismo, ya que se ha evitado, parcial o totalmente, la posibilidad de intercambiar bienes libremente entre las personas.

Esta definición no sólo nos enseña a identificar las medidas de corte socialista, sino que demuestra el carácter criminal, inmoral e injusto del socialismo.

Tenemos que señalar que el socialismo es un grave peligro para la Iglesia, ya que va en contra de la libertad de culto, obligando a las personas a tener una condición donde el Estado es el dios, al cual todos le tienen que rendir culto.

El socialismo no es nada más ni nada menos que el poder diabólico para hacerse del poder mundial y el control de este mundo a través del Anticristo. En su tiempo sabemos que el Señor dará autoridad a la Bestia de tenerlo, pero mientras la Iglesia esté en la Tierra tenemos que seguir siendo sal de la misma.

Sigamos predicando las verdades de la Palabra de Dios y proclamando el mensaje de Cristo, y la ética cristiana.

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1 comentario »

  1. Estoy de acuerdo con analizar el socialismo como un sistema social y político peligroso, que no reconoce a Dios en ningún sentido. No obstante, también es muy necesario analizar con los mismos lentes el capitalismo y el neoliberalismo, pues, a mi parecer, también son nefastos y han generado una serie de perjuicios al ser humano, a la familia, al medio ambiente; es decir, es un sistema totalmente destructivo.

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