¿POR QUÉ LOS PASTORES NECESITAN USAR BIEN LA PALABRA?

por qué los pastores deben usar bien la Palabra de Dios

Nuestra cultura está obsesionada con las dietas. Continuamente nos bombardean con nuevas y variadas opiniones sobre lo que debemos y no debemos comer. Después de todo, se nos dice que nuestra salud física está en juego.

Sin embargo, cuando se trata de nuestra salud espiritual, parece que muchos cristianos dan poca importancia a la calidad de su dieta espiritual. Es por eso que el apóstol Pablo enfatizó la importancia crítica de alimentarse de la Palabra de Dios, especialmente para aquellos en liderazgo.

En la lista de criterios de Pablo para los excelentes líderes servidores, él exhorta a su aprendiz Timoteo a ser un estudiante serio de las Escrituras.

Primera Timoteo 4:6 habla de estar “nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido”. Pablo sabía que Timoteo ya estaba bien versado en la verdad. “…que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden dar la sabiduría que lleva a la salvación mediante la fe en Cristo Jesús” (2 Timoteo 3:15). Esta es una exhortación a permanecer inmersos en la Escritura y fieles a su verdad.

Estar “constantemente alimentado” implica un proceso continuo de autoalimentación de la Palabra de Dios. El pastor piadoso necesita tener hambre de la verdad de la misma manera que un bebé hambriento clama por leche (1 Pedro 2:2).

La ingesta bíblica de Timoteo era absolutamente crítica si iba a “ser diligente para presentarse[a sí mismo] aprobado por Dios como un obrero que no necesita avergonzarse, manejando con precisión la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15).

Al mismo tiempo, Pablo le encargó que “Evita las palabrerías vacías y profanas, porque los dados a ellas, conducirán más y más a la impiedad, y su palabra se extenderá como gangrena.” Entre ellos están Himeneo y Fileto, hombres “que se han desviado de la verdad” (2 Timoteo 2:16-18).

Los siervos de Dios tienen el mandato de escuchar la advertencia de Pablo. A pesar de este claro mandato, muchos exponen su analfabetismo bíblico cada vez que suben al púlpito. Otros están más interesados y enamorados de sus propios puntos de vista y opiniones, en lugar de proclamar de manera precisa y completa lo que Dios ha revelado en las Escrituras.

El resultado es siempre una congregación débil y superficial que prolifera con líderes no entrenados y no calificados que extienden la ignorancia de su pastor exponencialmente. Hoy en día la iglesia está llena de “líderes” que tienen habilidades humanas, pero no pasión por la erudición bíblica.

A pesar de lo que las tendencias actuales nos hacen creer, un pastor piadoso puede ser ignorante sobre la cultura popular y los últimos memes de Internet. Puede ser ignorante sobre psicología y sociología. No necesita ser un experto en eventos mundiales, movimientos sociales o estrategias de liderazgo. Estar bien versado en películas, música y deportes tampoco es parte de la descripción del trabajo, y a menudo es un obstáculo para el trabajo real del ministerio. Más bien, un pastor debe ser un experto en la Biblia.

De la mano con el estudio consistente de la Palabra de Dios está la habilidad de evitar las cosas que más a menudo distraen de ese estudio. El pueblo de Dios necesita alimentarse abundantemente del estudio profundo de las Escrituras por parte del pastor, no de algunas migajas que pudo juntar en el último minuto. Tal debilidad en el púlpito lleva a la debilidad en toda la iglesia.

Las buenas habilidades de comunicación pueden entretener, pero son inútiles si el pastor no está desatando la Palabra de Dios.

Describiendo el esfuerzo requerido para cumplir con el llamado pastoral, Richard Baxter dijo:

El trabajo ministerial debe llevarse a cabo con diligencia y laboriosidad, ya que tiene consecuencias incalificables para nosotros mismos y para los demás. Estamos buscando sostener al mundo, salvarlo de la maldición de Dios, perfeccionar la creación, alcanzar los fines de la muerte de Cristo, salvarnos a nosotros mismos y a los demás de la condenación, vencer al diablo, y demoler su reino, establecer el reino de Cristo, y alcanzar y ayudar a los demás al reino de la gloria. ¿Y estas obras deben hacerse con una mente descuidada o con una mano perezosa? Oh, ¡vean, entonces, que este trabajo sea hecho con todas sus fuerzas! Estudien duro, porque el pozo es profundo y nuestros cerebros son superficiales.

El enfoque simple del hombre de Dios está en un solo libro, y un pastor debe trabajar para dominar ese libro. La ignorancia no es una opción, equivale a una mala práctica pastoral. La habilidad del pastor para alimentar fielmente a su rebaño depende de cuán bien se está alimentando a sí mismo.

Autor: John MacArthur.

(Adaptado del próximo libro de John, Final Word)

Disponible en línea en: https://www.gty.org/library/blog/B190304
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