CUBA, VENEZUELA Y LOS APAGONES DE LUZ

Venezuela y los apagones de luz

Muy interesante esto que escribe el cubano Cristian Crespo.

“En Cuba nos metían apagones de 3 días seguidos, y había que inventar para sobrevivir, luego al tercer día cuando llegaba la luz se sentía un gran griterío de alegría porque ‘por fin’ había llegado. Eso es un manejo comunista de un servicio básico, como la comida, medicinas…

Casualmente, en Cuba la luz volvía minutos antes de la “novela brasileña”, esa que era la máxima entretención para el cubano de a pie. Cuando las esperanzas parecían vencidas, llegaba la luz, recibida con gran algarabía popular porque se podría, “por lo menos”, ver la novela…

Imagínense la vida de mis padres en Cuba, médicos los 2, mi papá neonatólogo salvando vidas de bebés prematuros en un hospital, con dos o tres días de apagones en casa, teniendo que cocinar cuando llegaba la luz porque la cocina era eléctrica, sin agua, y lo peor, sin protestar.

En los apagones nos alumbrábamos con tubos de pasta de dientes cortados por la mitad, se les introducía un cordón (mecha) y se metía dentro de un frasco de vidrio con queroseno, para hacer una lámpara artesanal, no había velas. Así nos mantenían ocupados, de invento en invento…

Y no sólo es el apagón, es el hambre, el calor, limpiarte el trasero con periódico, lavarte la boca con jabón o sal, ponerte bicarbonato en las axilas para el mal olor, sin bañarte, sin agua, con miedo. Y al otro día al colegio. Y después nos dicen que en Cuba se estudia gratis.

En Cuba para el racionamiento eléctrico separaban las ciudades en circuitos, no había un calendario oficial de apagones, sino el rumor del pueblo “dicen que hoy le toca al 2” “yo escuché que era al 3”. Esto mejoró un poco cuando Chávez empezó a regalarle el petróleo de Venezuela.

Pero antenoche cuando vi el mapa de Venezuela apagado, y veía un poco más a la izquierda en el mismo mapa a Cuba completa iluminada, siendo cubano sentí mucha arrechera. En parte de esa “luz” que se veía, estaba la propia destrucción, la propia oscuridad de los venezolanos…

Nunca celebren cuando les llegue la luz que les es arrebatada, nunca aplaudan, nunca griten de júbilo, exijan y no den gracias. Eso es lo que los comunistas buscan, que les agradezcan por las migajas, por la miseria, por las sobras y se conformen con lo que ellos les quieren dar.

Recuerdo una ocasión en que estuvimos 72 horas en apagón en Ciego de Ávila Cuba; la luz volvió a las 2 de la mañana por 3 horas, para luego estar 72 horas más a oscuras. Era como tortura, como un castigo, como si nos hubiésemos portado mal, un escarmiento. Así actúa el Castrismo.

Canalizar pensamientos. Nunca se siente tanta soledad y desesperanza como en un apagón en dictadura (y los Castristas lo saben). Pensar, controlar la ansiedad, la ira, el abatimiento. La última etapa de los regímenes totalitarios para el control total, es el control emocional.

En Cuba, cuando llegaba la luz por la madrugada, mis padre médicos tenían que levantarse a esa hora a juntar agua, medio cocinar para varios días, limpiar, lavar; dos horas después se iban para su trabajo a salvar vidas. Aún me pregunto: cómo lo hacían? De dónde sacaban fuerzas?

Cuando llega la luz, los venezolanos comienzan a tomar precauciones “para cuando se vaya la luz de nuevo”, asumen que va a pasar. Es arrecho como en solo unas horas se cambia la mentalidad del Ser Humano. Es despertar la mentalidad más primitiva e instintiva por la supervivencia.

En Cuba en medio de los apagones, como además escaseaban los combustibles (gas, alcohol de cocinar, queroseno), muchos vecinos llegaban hasta a sacar las puertas de las habitaciones, y marcos de puertas de interiores, para hacer fogatas y poder cocinar en la calle para mal comer.

En #Cuba, frente la escasez de agua, en mi casa nos bañábamos los cuatro integrantes de la familia sobre una ponchera para que el agua no se perdiera, y poder usarla, una vez que también los cuatro integrantes hiciéramos nuestras necesidades, para bajar la poceta. Agua reciclada.

Una vez que empiezan los apagones como los de Venezuela y Cuba, aunque se tenga luz, el sentimiento de que la luz se pueda ir de nuevo en cualquier momento, y que jamás va a volver, nunca más desaparece. Así se juega con los miedos de la población. Terrorismo en forma muy sutil.”

Fin de la narración.

 

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