CUANDO EL GOBIERNO DEJA SU RESPONSABILIDAD

LA RESPONSABILIDAD BÍBLICA DEL GOBIERNO

Recuerdo haber tenido una reunión inusual de almuerzos en el comedor del Senado en Washington hace unos años atrás con un Senador que es muy conocido, y si mencionara su nombre todos ustedes lo reconocerían.

Así que no lo mencionaré para proteger a los culpables en este caso. Estábamos teniendo una discusión sobre el gobierno, y fue una discusión general sobre la teoría del gobierno, y este Senador en particular me dijo durante el almuerzo –Nunca lo olvidaré—dijo: “R.C., no creo que cualquier gobierno tiene el derecho moral de coaccionar a su gente.” Casi me atraganté con la sopa que estaba tomando ese día. Y le dije: “Senador, la verdadera esencia del gobierno es el derecho a coaccionar”.

Si le quita al gobierno el derecho a coaccionar, le estaría quitando al gobierno el derecho a gobernar, porque el gobierno no solo se dedica a hacer sugerencias.” Pasan leyes, y cuando pasan esas leyes, tienen instituciones que han sido establecidas y diseñadas para… ¿hacer qué? Para hacer cumplir esas leyes.

Ahora, si todos los ciudadanos cumplieran voluntariamente con las leyes, no habría necesidad de hacer cumplir la ley, y no habría necesidad del uso de la fuerza para que las personas cumplan con la ley. Es por eso que Dios instituyó el gobierno civil, entre otras razones, y lo vemos aquí en el Génesis, donde este ángel con la espada encendida está a la puerta. Ahora, podríamos pensar con todo esto que los hijos de Adán y Eva recibirían el mensaje y que dirían: “Bueno, de seguro no queremos hacer el mismo tipo de cosas que hicieron nuestros padres. Mira la etiqueta del tremendo precio por el pecado de ellos.

Solo podemos oír acerca del paraíso. Solo podemos oír acerca del Edén. No podemos entrar al Edén. Tenemos que vivir en Nod. Tenemos que vivir al este del Edén,” y uno pensaría que esa restricción mantendría bajo control cualquier inclinación de los seres humanos hacia el pecado. Una vez más, esa es una de las propiedades y principios del gobierno en el mundo, ejercer moderación sobre la proclividad de la raza humana hacia el mal.

Tenemos señales de límites de velocidad en las carreteras, por ejemplo, un límite de velocidad es de 90 kms por hora. ¿Por qué el gobierno pone un límite a la velocidad y por qué sanciona si se viola este límite? Porque no están dispuestos a confiar la seguridad de sus ciudadanos a la discreción individual de las preferencias de estilo de conducir de cada persona.

Ellos saben que sin esos límites las personas conducirán de una manera salvaje, ofensiva y hasta destructiva. De hecho, conducen así aún con los límites. ¿Puedes imaginar cómo sería si los límites fueran diferentes? Recuerdo cuando la mayoría de ciudades tenían el límite de 100 kms por hora, y luego, durante la crisis energética, los límites nacionales de velocidad fueron reducidos a 90.

Pero la gente seguía recibiendo multas por exceso de velocidad; y la velocidad a la que iban en promedio cuando eran multados, era más baja que el límite anterior de 100 kms por hora. Si las personas tienen el límite de 90, ellos conducen a 100. Si el límite es 110, ellos van a 120. Si lo ponen en 120, ellos van a 130. No tienes límites allí y ya se pueden imaginar cómo serían las carreteras y la carnicería que las pistas serían.

Pero la idea aquí es que estas restricciones están diseñadas para restringir nuestros impulsos pecaminosos.

Autor: R.C. Sproul.

 

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