¿CÓMO HACER MORIR EL PECADO? PARTE 2

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Ayer, consideramos la primera parte de cinco pasos necesarios para hacer morir el pecado en su vida — particularmente, que usted debe reconocer la presencia del pecado en su carne. Hoy consideraremos del paso dos hasta el cuarto.

2. Un Corazón Firme en Dios

En segundo lugar, para ganar la victoria sobre el pecado, usted debe tener un corazón firme en Dios. Usted debe amarle más que a su pecado.

El Salmista dijo en el Salmo 57:7: “Firme está mi corazón, oh Dios, mi corazón está firme; ¡cantaré y entonaré salmos!” (LBLA) ¿Qué quiso decir él con eso? ¡Él hablaba de una devoción total a Dios! Él se refería a una totalidad en la vida espiritual donde él se daba totalmente a Dios. Esta actitud debe ser verdad en su corazón si usted a de conquistar el pecado.

Usted debe estar totalmente dedicado a Dios en cada área de su vida. Usted no puede tolerar el pecado en ninguna área, incluso si parece ser un área relativamente pequeña. Usted debe erradicar el pecado en todas partes.

Usted no puede eliminarlo fuera y hacerle morir en un área, y permitirle que permanezca en otra. Si el pecado vive en algún lugar avanzará lentamente a todas partes. Es la hierba más nociva y de más rápido crecimiento en existencia. No va A limitarse a una cama de flores. Permítale existir, incluso por poco tiempo y pronto inundará todas partes.

El Salmista dijo en el Salmo 119:6: “Entonces no sería yo avergonzado.” ¿Cuándo? ¿Cuándo usted no será avergonzado? “Cuando atendiese a todos tus mandamientos.” En otras palabras, nuestras vidas no van a ser correctas o sin vergüenza hasta que le demos el debido respeto a cada mandamiento de Dios. Y eso es ocuparse de cada aspecto del pecado en nuestras vidas. La única vida sin vergüenza es una vida que esté completamente firme en Dios.

3. Medite en la Palabra.

En tercer lugar, la vida cristiana victoriosa es una vida que mora en la Palabra de Dios (cf. Salmo 1:2).

La manera de hacer morir el pecado en su vida es alimentarle la Escritura. La Escritura es un herbicida espiritual. Envenenará al pecado.

Cualquier cosa que realmente controle su mente, controlará su comportamiento; así que mantenga fuera a la basura (del pensamiento mundano) y sature el terreno de su mente con una constante dieta de la verdad gloriosa de Dios. El pecado no puede crecer en una vida controlada por el Espíritu. Y el Espíritu controla nuestro pensamiento a través de la Palabra de Cristo (Col. 3:16-17; cf. Efes. 5:18; Rom. 12:2).

Si usted quiere hacer morir el pecado, usted debe entregarse a la Palabra. Eso quiere decir que usted tiene que leerla, escucharla, aprenderla, estudiarla, y reflexionarla.

4. Comuníquese con Dios en Oración.

Estos son puntos muy básicos, pero el cuarto, es que usted debe comunicarse con Dios en oración.

Esto hace regresar al primer punto que le di. La oración verdadera le da al corazón un sentido de su propio carácter vil y renueva el odio por el pecado. Está de acuerdo con Dios acerca de lo que el pecado es, reconociendo que cualquier violación de ley de Dios es una afrenta directa hacia Él.

John Owen dijo: “Aquel que suplica a Dios por la remisión del pecado también le suplica de corazón para detestarlo”

En algún punto en su vida de oración usted necesita ser honesto. Usted necesita comenzar a decirle a Dios: “Quiero que reveles mi pecado, quiero que me lo hagas ver. Quiero que me lo muestres. Quiero que alejes el polvo que lo cubre. Quiero que le quites las cosas que lo han estado escondiendo en mi vida, a fin de que se vuelva manifiesto y visible a mí. Quiero ver la realidad de mi pecado. Quiero que me lo muestres tal y como es.” Esa es una parte vital de su comunión con Dios.

Cuando usted ora a Dios debe haber una confesión honesta. Las oraciones verdaderas de arrepentimiento son algo como esto: “Dios muéstrame todos los pecados de mi vida, revélalos todos, descubre cada rincón pequeño de mi vida. Muéstralo para que se vuelva tan detestable para mí como lo es para Ti. Que nunca lo vuelva hacer de nuevo, y que tu me des la fuerza para verlo desvanecerse.”

La oración expone los pecados secretos. La oración débil hace que prevalezca el pecado. La oración encuentra fuerza en la comunión con el Santo Dios para hacer morir el pecado en nuestras vidas.

Autor: John MacArthur.

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