¿CÓMO RESTAURAR TU MATRIMONIO?

como restaurar mi matrimonio

¿ESTAS PASANDO POR PROBLEMAS EN TU MATRIMONIO COMO INFIDELIDAD, ABANDONO, LUJURIA, ETC?
“Como Dios puede y va a Restaurar su matrimonio” es el título del libro de Erin Thiele, un libro para mujeres escrito por alguien que ha pasado por lo mismo.

Queremos compartir con todos ustedes uno de los capítulos de este libro donde la autora ve las dificultades de su matrimonio como pruebas para pulir su fe, ser más a la imagen de Jesucristo y confiar plenamente en Dios por sobre todas las cosas.

Más de una que lea esto, está pasando ahora por infidelidad y muchos problemas en su matrimonio. Es nuestra oración que nuestro Dios les conceda gracia en estos difíciles momentos.

DIVERSAS PRUEBAS

“Hermanos míos, considérense muy dichosos  cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia”. – Santiago 1:2-3

¿Cuál es el propósito de Dios para nuestras pruebas y tribulaciones? Muchos cristianos no tienen Idea de por qué Dios permite nuestros sufrimientos. Sin este entendimiento, ¿es de extrañarse que haya cristianos que hoy son fácilmente vencidos?

Veremos que hay muchos beneficios que vienen con nuestras pruebas y conflictos, especialmente la edificación de nuestra fe y la constancia necesaria para terminar el curso establecido delante de nosotros.

Lo más importante que necesitamos percatarnos durante nuestras pruebas, tribulaciones, conflictos y tentaciones es que ¡Dios está en control! Es su mano la que permite que estas pruebas nos toquen. Cuando él lo permite, envía su gracia para permitirnos soportarlas.

Permiso para la adversidad. 
Lo que es de más consuelo saber es que Satanás no puede tocarnos sin el permiso de Dios. “Muy bien, le contestó el Señor. Todas sus posesiones están en tus manos, con la condición de que a él no le pongas la mano encima” Job 1:12.

Satanás no solamente necesita permiso, pero además a él se le dan específicas instrucciones de cómo nos puede tocar. “Simón, Simón, mira que Satanás ha pedido zarandearlos a ustedes como si fueran trigo” Lucas 22:31.

Tentaciones. Las tentaciones que experimentamos, dice la Escritura, son comunes a todos los hombres, no obstante, Dios provee una salida. “Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar.

Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir” 1 Corintios 10:13. ¡Él no va a sacarla del fuego hasta que esté dispuesta a caminar en él, a través de él, y a soportarlo!

Las tentaciones vienen por nuestra propia lujuria. La lujuria es simplemente lo que NOSOTROS queremos.

También Dios no puede tentarnos para hacer el mal, ¡sino que es nuestra lujuria la que nos tienta a hacer lo que no deberíamos! “Que nadie, al ser tentado, diga: ‘Es Dios quien me tienta.’ Porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni tampoco tienta él a nadie” Santiago 1:13.

Las mujeres sólo se concentran en ver la lujuria de sus esposos (adulterio, drogas, alcohol o pornografía), pero ellas no ven sus propias lujurias por comida, por ir de compras, o ¡aún por sus matrimonios! La lujuria es la lujuria — ¡un deseo de lo que NOSOTROS QUEREMOS!

Estamos en las manos de Dios. “A todo esto me dediqué de lleno, y en todo esto comprobé que los justos y los sabios, y sus obras, están en las manos de Dios” Eclesiastes 9:1.

Cometemos el error de tontamente intentar conseguir cosas de otros, especialmente de nuestros esposos, ¡cuando TODO lo que recibimos será de parte de Dios!

“Muchos buscan el favor del gobernante, pero la sentencia del hombre la dicta el Señor”
Proverbios 29:26.

“De nada sirven ante el Señor la sabiduría, la inteligencia y el consejo. Se alista al caballo para el día de la batalla, pero la victoria depende del Señor” Proverbios 21: 30–31.

“Las suertes se echan sobre la mesa, pero el veredicto proviene del Señor” Proverbios 16:33.

“En las manos del Señor el corazón del rey es como un río: sigue el curso que el Señor le ha trazado” Proverbios 21:1.

Arrepentimiento y salvación. “Sin embargo, ahora me alegro, no porque se hayan entristecido sino porque su tristeza los llevó al arrepentimiento. Ustedes se entristecieron tal como Dios lo quiere, de modo que nosotros de ninguna manera los hemos perjudicado.

La tristeza que proviene de Dios produce el arrepentimiento que lleva a la salvación, de la cual no hay que arrepentirse, mientras que la tristeza del mundo produce muerte” 2 Corintios. 7:9–10. Dios nos permite que estemos tristes para traernos arrepentimiento.

Cuando nosotros intentamos hacer que nuestros esposos (u otros) se disculpen por lo
que hayan hecho, esto no traerá arrepentimiento genuino y verdadero, sino que en lugar de eso ¡ENDURECERÁ sus corazones hacia nosotros y hacia Dios!

Necesitamos gracia. “Pero él me dijo: ‘Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad.’ Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo.

Por eso me regocijo en debilidades, insultos, privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”
2 Corintios 12:9–10.

Usted NUNCA verá restauración hasta que muestre contentamiento con sus pruebas.

Extraordinaria gracia

¿De dónde obtenemos la gracia que necesitamos para lograr salir de las pruebas? Mediante la humildad.

“Pero él nos da mayor ayuda con su gracia. Por eso dice la Escritura: ‘Dios se opone a los orgullosos, pero da gracia a los humildes’” Santiago 4:6.

“Pues todo el que a sí mismo se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido” Lucas 18: 14.

“Dichosos los humildes, porque recibirán la tierra como herencia” Mateo 5:5.

“El altivo será humillado, pero el humilde será enaltecido” Proverbios 29:23.

Asumir nuestras debilidades, confesar nuestras faltas y ser humildes permitirá al Espíritu Santo habitar en nosotros. Entonces aprenderemos el contentamiento sin importar nuestras circunstancias. Una vez que estemos satisfechos, Dios nos puede dar lo que hemos estado buscando–¡el regreso de nuestros esposos!

Aprendiendo contentamiento. Vemos que debemos aprender contentamiento mediante las circunstancias difíciles que Dios ha permitido. “No digo esto porque esté necesitado, pues he aprendido a estar satisfecho en cualquier situación en que me encuentre. Sé lo que es vivir en la pobreza, y lo que es vivir en la abundancia. He aprendido a vivir en todas y cada una de las circunstancias, tanto a quedar saciado como a pasar hambre, a tener de sobra como a sufrir escasez” Filipenses 4:11–12.

Aprendiendo obediencia. Aún Jesús aprendió obediencia de su sufrimiento. “Aunque era Hijo, mediante el sufrimiento aprendió a obedecer” Hebreos 5:8.

Él nos perfeccionará. “Estoy convencido de esto: el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús” Filipenses1:6. Una vez que él ha comenzado una buena obra en usted (su esposo o sus seres queridos), él la completará. Y por favor, ¡no intente actuar como “espíritu santo el menor” con su esposo!

Debemos ser un consuelo para otros. No debemos solamente aceptar el consuelo de Dios— ¡es ordenado que demos consuelo a otros, sin importar la aflicción en la que estén! “Dios de toda consolación, quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, también nosotros podamos consolar a todos los que sufren” 2 Corintios 1:3–4.

La disciplina de nuestro Padre. Muchas veces nuestro sufrimiento es disciplina por desobedecer la ley de Dios.

“Hijo mío, no tomes a la ligera la disciplina del Señor ni te desanimes cuando te reprenda, porque el Señor disciplina a los que ama, y azota a todo el que recibe como hijo.’ Lo que soportan es para su disciplina, pues Dios los está tratando como a hijos… Dios lo hace para nuestro bien, a fin de que participemos de su santidad” -Hebreos 12:5–

Cuando una prueba venga a su encuentro, pregúntese a sí misma “¿Está Dios disciplinándome, o está probándome para ver cómo voy a reaccionar?”

La disciplina es una bendición. Debemos seguir los ejemplos de los profetas de la Biblia para ayudar a otros a soportar la adversidad. “Hermanos, tomen como ejemplo de sufrimiento y de paciencia a los profetas que hablaron en el nombre del Señor. En verdad, consideramos dichosos a los que perseveraron. Ustedes han oído hablar de la perseverancia de Job, y han visto lo que al final le dio el Señor. Es que el Señor es muy compasivo y misericordioso” Santiago 5:10–11.

Recibir una bendición. Cuando alguien nos hace una maldad o cuando tira insultos, debemos soportarlos, sin regresarlos, para recibir nuestra bendición. Necesitamos recordar que los insultos y la maldad son traídos a nuestras vidas para darnos una “oportunidad” de recibir una bendición.

1 Pedro 3:9 dice “No devuelvan mal por mal ni insulto por insulto; más bien, bendigan, porque para esto fueron llamados, para heredar una bendición” “¡Dichosos si sufren por causa de la justicia! ‘No teman lo que ellos temen, ni se dejen asustar” 1 Pedro 3:14. Si usted continúa respondiendo con otro insulto o con otra maldad, no espere ser bendecida.

La disciplina puede traer tristeza. La disciplina nunca es causa de gozo cuando está en medio de ella. No obstante, aquellos que han sido entrenados por su disciplina saben de las recompensas de la justicia — paz y un matrimonio restaurado. “Ciertamente, ninguna disciplina, en el momento de recibirla, parece agradable, sino más bien penosa; sin embargo, después produce una cosecha de justicia y paz para quienes han sido entrenados por ella” Hebreos 12:11.

Comienza con los cristianos. ¿Por qué debe el sufrimiento comenzar con los cristianos? Porque un cristiano pecador y desobediente nunca acercará a otros al Señor. De nuevo, es la “voluntad de Dios” que pasemos por sufrimiento. Necesitamos permitirnos a nosotros mismos el sufrimiento (usualmente en las manos de otros, aún de nuestros propios esposos) mediante el encomendar nuestras vidas a Dios. “Porque es tiempo de que el juicio comience por la familia de Dios; y si comienza por nosotros, ¡cuál no será el fin de los que se rebelan contra el evangelio de Dios! Así pues, los que sufren según la voluntad de Dios, entréguense a su fiel creador y sigan practicando el bien” 1 Pedro 4:17

Es Dios quien hace los milagros.
Usted necesita creer que él es capaz de restaurar su matrimonio, y no dudar en su corazón. “Tengan fe en Dios, respondió Jesús. Les aseguro que si alguno le dice a este monte: ‘Quítate de ahí y tírate al mar’, creyendo, sin abrigar la menor duda de que lo que dice sucederá, lo obtendrá.

Por eso les digo: Crean que ya han recibido todo lo que estén pidiendo en oración, y lo obtendrán” Marcos 11:22–24.

Para nuestra prueba. Probablemente la lección más importante en nuestra postura hacia nuestras familias y nuestros matrimonios es el ser capaces de pasar nuestra prueba— la prueba de nuestra fe— en su Palabra y no ser tambaleados por la emoción o las declaraciones falsas hechas por otros. “Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas, pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia. Y la constancia debe llevar a feliz término la obra, para que sean perfectos e íntegros, sin que les falte nada” – Santiago 1:2-4

Cuando sea perfeccionada y su refinamiento sea completo, ¡ENTONCES verá a su marido de regreso en el hogar!

Probada por fuego. “Esto es para ustedes motivo de gran alegría, a pesar de que hasta ahora han tenido que sufrir diversas pruebas por un tiempo. El oro, aunque perecedero, se acrisola al fuego. Así también la fe de ustedes, que vale mucho más que el oro, al ser acrisolada por las pruebas demostrará que es digna de aprobación, gloria y honor cuando Jesucristo se revele” 1 Pedro 1:6–7.

Muchos han fallado su prueba y han continuado caminando en el desierto como el pueblo de Israel lo hizo porque a ellos les faltaba fe. Ellos murmuraban y se quejaban, lo cual condujo a la rebeldía.

La prueba de su fe, la cual es un corazón lleno de fe y contentamiento en sus presentes circunstancias, es más preciosa que el oro.

Mantenga la fe. No corra hacia otro plan cuando las cosas se están complicando; no arriesgue lo que ha comenzado a hacer. Se conoce a Satanás porque trae nuevas (y erróneas) soluciones a nuestras pruebas. El discernir y decidir quedarse en el camino correcto es la prueba que debemos continuar pasando. “He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, me he mantenido en la fe” 2 Timoteo 4:7.

Pida a Dios que le dé otra mujer que esté dispuesta a apoyarla. Encuentre a alguien que le ayudará a mantenerse y a no doblarse en cuanto a su compromiso. “Más valen dos que uno, porque obtienen más fruto de su esfuerzo. Si caen, el uno levanta al otro. ¡Ay del que cae y no tiene quien lo levante! Si dos se acuestan juntos, entrarán en calor; uno solo ¿cómo va a calentarse? Uno solo puede ser vencido, pero dos pueden resistir. ¡La cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente!” Eclesiastés 4:9–12.

Por cuanto un cordón de tres dobleces no es fácil de romper, trate de encontrar sólo otra mujer que creerá con usted, que le animará, que le mantendrá firme en la dirección de su fe. ¡Ella, junto con el Señor, es todo lo que necesita! Aquí hay algunos ejemplos de las Escrituras:

Moisés, Aarón y Jur. “Cuando a Moisés se le cansaron los brazos, tomaron una piedra y se la pusieron debajo para que se sentara en ella; luego Aarón y Jur le sostuvieron los brazos, uno el izquierdo y otro el derecho, y así Moisés pudo mantenerlos firmes hasta la puesta del sol” – Éxodo 17:12.

También vea Sadrac, Mesac y Abednego en el libro de Daniel capítulo 3. ¡Usted, con sólo una amiga y el Señor son un PODEROSO cordón de tres dobleces!

Pídale a Dios que lo guíe a través de TODAS las pruebas. “Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él allanará tus sendas. No seas sabio en tu propia opinión; más bien, teme al Señor y huye del mal” Proverbios 3:5–7.

Llamémoslo para que nos fortalezca, acerquémonos a él en el tiempo de necesidad. Permitámosle que nos discipline, nos pruebe, nos examine. Gocémonos siempre en todas las cosas, no sólo lo bueno, sino también los problemas que vienen a nuestro camino.

¡Que siempre recordemos que es su voluntad que pasemos por tiempos difíciles y que sirven para bien!

•“Llenos de gozo por haber sido considerados dignos de sufrir afrentas por causa del
Nombre” Hechos 5:41.

•“Se reviste de fuerza y dignidad, y afronta segura el porvenir” Proverbios 31:25.

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1 comentario »

  1. Dios me está dando la fuerza para ganar la buena batalla de fe y creo en su poder y para el nada es imposible y mi matrimonio va hacer restaurado para honra y gloria de su nombre

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